martes, 11 de agosto de 2009

Sun Tzu dice...

Sun Tzu era un político o alto funcionario chino que ha pasado a la historia por su libro "El Arte de la Guerra". Hasta hace bien poco en español sólo estaban las traducciones del inglés al español, pero no hace mucho la editorial Esfera de los libros publicó una edición traducida directa del chino. Pese a que han pasado 2.500 años desde que fue escrito, sus enseñanzas fundamentales siguen frescas y vigentes.
Una de sus máximas dice más o menos así: "Si te conoces a ti mismo y conoces al enemigo triunfarás en cien combates. Si te conoces a tí mismo y no conoces al enemigo, vencerás uno y perderás otro. Si no te conoces a ti mismo ni conoces al enemigo, correrás peligro en cada enfrentamiento.". Esta máxima tan simple como de una verdad demoledora, es lo que explica que en la actual guerra entre la civilización y los nuevos bárbaros (el Islam),el resultado esté, en principio claro: va a perder la civilización, es decir nosotros.
¿Cómo puedo afirmar ésto? Es simple y no es derrotismo. En primer lugar la gente en Occidente, ni siquiera se ha enterado de que estamos en guerra. Mejor dicho, no quiere enterarse. Las batallas se libran en desiertos lejanos y montañas olvidadas. Los parias de nuestra sociedad son los que se dejan matar por nosotros a cambio de una miseria, mientras los niñatos producto de casi 70 años de paz se emborrachan, drogan y vaguean a costa de los papis que quieren protegerlos de un mundo peligroso, inutilmente pues no hay manera de huir y tarde o temprano tendrán que enfrentarlo.
En segundo lugar aunque lo supieran o admitieran, la mayor parte ni siquiera saben quienes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Todo ello obra y gracia de un sistema educativo destruido, pervertido y prostituido con un entusiasmo digno de mejor causa. Es posible que esto ayude a construir una sociedad aborregada, adocenada y lista para la servidumbre, pero no hace una sociedad libre y dueña de su propio destino que es la sociedad que creó y desarrolló la civilización que nos ha dado las cotas de bienestar y libertad de las que disfrutamos.
Y en tercer y último lugar el enemigo, el Islam, o mejor dicho los musulmanes, saben quienes son, de dónde vienen, a dónde van y, sobre todo, qué es lo que quieren y por qué luchan, matan y mueren. En la mayor parte de los casos gratis.
¿Hay esperenza? Creo que no.
Hasta otra.

domingo, 9 de agosto de 2009

Machacando la historia

La verdad es que uno tiene sana envidia de los americanos. Los campos de batalla de su guerra civil (y la de la independencia ni te cuento) estan preservados en su mayoría o al menos aquellos que han llegado más o menos intactos hasta ahora. En algunos casos incluso con señalizaciones que indican qué unidades estaban en qué lugar y cómo se movieron. Sus cementerios militares son una auténtica maravilla en cuanto respeto y recuerdo a sus caidos y, que alguien me corrija, veteranos del ejército se dedican a mostrarlos a aquellos que los visitan y cuidan de que todo esté en orden.
¿Y aquí? Numancia y los campamentos romanos arrasados (no doy un ardite por su futuro en cuanto pase la crisis). En Bailén, un lugar que deberíamos conservar como oro en paño, una urbanización en medio del campo de batalla. Los diferentes campos de batalla de la guerra civil olvidados y edificados ¿A alguien se le ha ocurrido hacer algo en Alfambra donde tuvo lugar la última gran carga de caballería de la historia al viejo estilo? (lo de los polacos muchos coj..., pero no es la guerra). Que yo sepa sólo en Aragón han hecho algo con lo de la ruta Orwell y nada más. Y de nuestros muertos mejor no hablar. Los pobres deben estar rabiando en sus tumbas.
Hasta otra.

domingo, 19 de julio de 2009

On the Beach - La hora final

Entre las abundantes distopías contemporáneas hay una que suele repetirse: ¿Qué pasaría tras una guerra nuclear? Esa pregunta se ha repetido desde que los americanos decidieron acabar con la cabezonería japonesa con un par de bombazos y luego los rusos decidieron que no iban a ser menos y también se hicieron con sus juguetitos atómicos.
En 1957 Nevil Shute, un novelista bastante popular en su época, publicó la novela "On the Beach". En ella contaba cómo tras un devastador intercambio nuclear, todo el hemisferio norte quedaba arrasado (el que el autor viviera en Australia es de suponer que algo influyó en esto) y sólo en el sur era posible la vida... temporalmente, porque la radiación se extendía y envenenaba todo y a todos. La novela tuvo bastante éxito y dio lugar a una película en 1959. Se tituló igual que la novela y en español la titularon con el muy adecuado "La hora final". Dirigida por Stanley Kramer y protagonizada por Gregory Peck, Ava Gadner, Fred Astaire y Anthony Perkins y relativamente fiel a la novela. Cuenta como el USS Sawfish, un SSN americano, llega a Australia al mando del Capitan Towers donde se pone a disposición de las autoridades, las cuales quieren usarlo para comprobar si es posible que el nivel de radiación haya bajado en el norte y poder trasladar a parte de la población. Esta esperanza parece reforzarse por señales que proceden de San Francisco y que nadie se explica. Mientras el submarino se alista para su nueva misión Towers es acogido por el Teniente de Navio Peter Holmes (Anthony Perkins) que le presenta a su cuñada Moira (Ava Gadner) y al científico Julian (Fred Astaire). El viaje se realiza, pero se revela inútil. Al final todos están condenados.
Mientras que la novela a la vez que un drama es un canto a la fidelidad y al deber, en la película la primera queda un poco desvaida por evidentes razones comerciales. En la novela Towers es fiel a su difunta mujer y no cae en brazos de Moira, en tanto que en la película es obvio que par ser más taquillera hay un romance entre los dos. Sin embargo cuando los sintomas de la radiación se hacen evidentes entre sus hombres y éstos le piden volver a casa, Towers toma la decisión de ser él quien los lleve de vuelta a morir en la patria. Este final, toda una representacion del deber y el honor, de la responsabilidad del mando para con sus hombres fue escrupulosamente respetado en la película. La escena final con Towers en el puente mirando al horizonte antes de dar la orden de inmersión, sin mirar atras, y con Moira en la playa viendo alejarse el submarino es de las mejores que recuerdo en el cine.
Curiosamente, o no tanto, la película no contó con el apoyo de la Marina de los Estados Unidos y el submarino que aparece es el diesel HMS Andrew de la Royal Navy. El Departamento de Defensa de los Estados Unidos alegó que no era muy adecuado para la moral de la población una película tan desesperanzadora, pero cuándo la verdad ha de ser esperanzadora.
Hasta otra.

domingo, 31 de mayo de 2009

Son los principios

En las elecciones del 92 George Bush padre se convirtió en el primer Presidente de los Estados Unidos en no ser reelegido tras ganar una guerra. La razón no fue otra que la economía. De hecho el grito de guerra de sus opositores era "Es la economía estúpido".
Pues bien algo parecido se puede decir del PP y estas elecciones. Pese a que la situación económica no es que sea mala, es que vamos camino del apocalipsis, resulta que el PP es incapaz de ganar por goleada, y ya veremos que si gana. Nadie parece explicarselo, nadie que esté en el PP claro, porque los que estamos fuera nos damos perfecta cuenta del por qué: han demostrado no tener ni el más mínimo átomo de decencia. Como al parecer alguien les ha convencido que eso de demostrar que son españoles y que la libertad y la justicia les mola, es contraproducente pues nada a soltar lastre y a parecernos al PSOE. Resultado: no les votan.
A ver lo que duras Mariano. Esperemos que poco.
Hasta otra.

domingo, 3 de mayo de 2009

Maddof y la Seguridad Social

Bernard Maddof era un brillante gestor de inversiones, pero no pequeñas, sino grandes muy grandes fortunas. Enormes cantidades. Los rendimientos de sus fondos de inversiones eran pasmosos y su competencia no tenía ni idea de como lo conseguía ni mucho menos como contrarrestarlo. Sin embargo todo se reducía a una monumental e increible estafa. Increible, porque el sistema es viejo y conocido. Monumental, por las proporciones y la gente que cayó en ella.

El sistema que usó es la vieja estafa piramidal. Es decir, que los pagos se efectúan gracias a las aportaciones de los nuevos "socios". Claro todo el tinglado se viene abajo cuando no entran más aportantes o empiezan a reclamar sus inversiones los que ya están.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la Seguridad Social? En un chiste Maddof es interrogado por la policía sobre cómo se le pudo ocurrir. Este les contesta: "Apliqué el modelo de la Seguridad Social". Y lo triste del asunto es que es verdad. El actual sistema de Seguridad Social es un sistema de reparto, es decir los cotizantes actuales pagan las pensiones a los jubilados en la esperanza de que luego haya quien haga lo mismo. Esperanza vana, porque cada vez entran menos aportantes y hay más demandantes. Una pirámide al revés. Cuando el Gobernador del Banco de España dice que entrará en déficit este año, no hace otra cosa más que decir la verdad y que para el 2020 o antes colapsará es también la verdad. Los que en verdad hacen daño a la gente son lo que no lo dicen sabiéndolo, lo que con palabras huecas intentan engañarnos sobre la situación real ¿Quizá para eludir sus responsabilidades y pasarlas a otros?

Hasta otra.

lunes, 20 de abril de 2009

Moda Cantinflas,estilo Charlot

He de reconocer que me gustan los clásicos. Si uno se fija siempre vuelven. Aunque en ocasiones el regreso es un tanto ridículo.
Charles Chaplin creó un personaje, Charlot. Un entrañable vagabundo que nunca perdía su dignidad ni su compostura. Siempre se enfrentaba a las circunstancias sin perder un ápice de su orgullo, por muy desfavorables que fueran. Después de todo ese orgullo era lo único que tenía. Y al final reanudaba su camino con una sonrisa y confiando que al día siguiente sería mejor.
Mario Moreno creó otro, Cantinflas similar a Charlot. Casi se podría decir que era la mejicanización de Charlot. Reivindicaba el orgullo del "peladito", del pobre de solemnidad mejicano y la manera de enfrentar el futuro siempre en lucha y siempre con la esperanza de que todo irá mejor al día siguiente.
Tanto Chaplin como Moreno vistieron a sus personajes de forma estrafalaria, es de suponer que para generar hilaridad, pero también para demostrar que eran pobres de solemnidad. Zapatos dos o tres números más grandes, pantalones remendados y caidos y en ocasiones camisetas agujereadas. También sombreros a tono con la indumentaria y en el caso de Charlot un bastón que se convertía en un arma temible. Todo esto que en el cine es aleccionador e incluso didáctico, además de cómico, en la vida real es ridículo, cuando directamente patético. Estamos viendo zapatos puntiagudos, que alargan su longitud de forma desmesurada, con lo que parecen los de Charlot dos o tres números más grandes. Gente con los pantalones caidos o bien el puente de la entrepierna llega hasta medio muslo, lo que da la misma impresión. Eso sin contar los bajos arrastrados y raidos y el aspecto generalmente desastrado que la moda parece imponer. Naturalmente el aspecto de mendigos de diseño es muy caro y entraríamos en otro tema, pero ¿por qué? ¿a qué fin quieren que parezcamos clochard de cualquier puente del Sena? La verdad es inexplicable (o se explica demasiado bien) el afán destructivo de las modas. Si alguien va bien vestido su aceptación y autoestima suben, puede que incluso el nivel de exigencia hacia los demás. Si vas en plan mendigo, aunque sea de diseño ¿qué puedes exigirle a los demás si no te lo exiges a ti mismo? Es como si se quisiera que la gente adoptase un aire primero conformista y luego servil. No debería ser así, pero lo parece. Sobre todo porque ninguno de esos Charlot de saldo que vemos tienen un gramo de la dignidad y el orgullo de Cantinflas o Charlot.

domingo, 5 de abril de 2009

Atado y bien atado

En el año 333 a.C, Alejandro Magno se dirigía a conquistar Persia. Tras someter a Frigia se encaminó hacia la localidad de Gordión, donde se conservaba un nudo que la tradición y la leyenda, le daban un significado especial. Según ambas, el que lo deshiciera conquistaría Asia. Alejandro simplemente desenvainó su espada y lo cortó.
Esto viene a cuento de lo siguiente. Dicen que Franco, en su agonía final, llegó a decir sobre el futuro que todo estaba atado y bien atado. Realmente es dificil saber si fue él o alguien de su entorno, pero lo que es seguro es que tanto en un caso como en otro seguramente lo deberían de pensar. Sin embargo llegó un simple funcionario del movimiento, que ni siquiera había salido de España en su vida y con la ayuda de algún jerarca, desataron lo que creían estaba bien atado... ¿Seguro que lo desataron? Yo siempre he tenido mis dudas. En un país, donde los poderes fácticos no responden a cuestiones patrióticas o de Estado (usando un galicismo), es difícil creer que todo no estuviera programado. Si uno observa quienes estaban en el poder económico y político en los 50, 60 y 70, y los que hay ahora, se llega a la nada halagüeña conclusion de que o son los mismos o son sus hijos... ¿Realmente ha cambiado algo? Ni lo más mínimo, simplemente se adaptaron. Sabían lo que iba a pasar, cogieron a un tonto útil que dió la impresión, y él mismo se lo creyó, de que hacía una reforma que permitía superar la dictadura y... a vivir.
Ahora 34 años después de la muerte del dictador, todo da la impresión de que el régimen da boqueadas de agotamiento. Intentan por todos los medios silenciar a quien protesta, imponen una dictadura peor que la del innombrable: aquel que no está de acuerdo, no recibe dinero, va al paro, no trabaja, pasa hambre. El problema es que los que protestan, los que dan voz a la disidencia, son justo los que no necesitan el dinero público, el dinero de las subvenciones, dinero con el que se encadena a los nuevos esclavos, que ni siquiera saben que lo son. Pero a fin de cuentas tarde o temprana alguien desenvainará la espada, cortará el nudo y conquistará Asia.
Hasta otra.