viernes, 6 de agosto de 2010

Utopía I: Marqués de Sade, un utopista inesperado

Retomo el blog tras un tiempo y lo hago de una manera que creo será muy divertida. Empezaré con las utopías. En concreto con un utopista inesperado: Donatien Alphonse François de Sade. algunos lo llaman el divino Marqués, pero ha pasado a la historia como Marqués de Sade. Todo debido a una serie de obras un tanto depravadas y pervertidas. Esto ha ocultado otra parte de su obra, mucho más filosófica y profunda. En concreto una novela titulada "Aline y Valcour o la novela filosófica". En ella describe la isla de Tanoé, en algún lugar del Pacífico. En ella la capital tiene las calles trazadas ortogonalmente, todos los edificios son iguales, salvo la residencia del jefe y las oficinas públicas. La religión es solar, pero no tienen ritos, ni templos, ni clero. La propiedad privada no existe, el estado es dueño de todo. Todos son iguales, visten igual y como todos poseen lo que desean, no hay vicio, ni crímenes, ni leyes, ni prisiones... Los niños son educados por el estado hasta los 15 años en que deben casarse. Existe el divorcio y los ancianos son alojados por el estado. Todos son vegetarianos.

¿Os suena? En fin, quizá parte de sus ideas se han cumplido. Quizá por éso se ha destacado su parte más morbosa y retorcida.

Hasta otra.

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