domingo 31 de mayo de 2009

Son los principios

En las elecciones del 92 George Bush padre se convirtió en el primer Presidente de los Estados Unidos en no ser reelegido tras ganar una guerra. La razón no fue otra que la economía. De hecho el grito de guerra de sus opositores era "Es la economía estúpido".
Pues bien algo parecido se puede decir del PP y estas elecciones. Pese a que la situación económica no es que sea mala, es que vamos camino del apocalipsis, resulta que el PP es incapaz de ganar por goleada, y ya veremos que si gana. Nadie parece explicarselo, nadie que esté en el PP claro, porque los que estamos fuera nos damos perfecta cuenta del por qué: han demostrado no tener ni el más mínimo átomo de decencia. Como al parecer alguien les ha convencido que eso de demostrar que son españoles y que la libertad y la justicia les mola, es contraproducente pues nada a soltar lastre y a parecernos al PSOE. Resultado: no les votan.
A ver lo que duras Mariano. Esperemos que poco.
Hasta otra.

domingo 3 de mayo de 2009

Maddof y la Seguridad Social

Bernard Maddof era un brillante gestor de inversiones, pero no pequeñas, sino grandes muy grandes fortunas. Enormes cantidades. Los rendimientos de sus fondos de inversiones eran pasmosos y su competencia no tenía ni idea de como lo conseguía ni mucho menos como contrarrestarlo. Sin embargo todo se reducía a una monumental e increible estafa. Increible, porque el sistema es viejo y conocido. Monumental, por las proporciones y la gente que cayó en ella.

El sistema que usó es la vieja estafa piramidal. Es decir, que los pagos se efectúan gracias a las aportaciones de los nuevos "socios". Claro todo el tinglado se viene abajo cuando no entran más aportantes o empiezan a reclamar sus inversiones los que ya están.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la Seguridad Social? En un chiste Maddof es interrogado por la policía sobre cómo se le pudo ocurrir. Este les contesta: "Apliqué el modelo de la Seguridad Social". Y lo triste del asunto es que es verdad. El actual sistema de Seguridad Social es un sistema de reparto, es decir los cotizantes actuales pagan las pensiones a los jubilados en la esperanza de que luego haya quien haga lo mismo. Esperanza vana, porque cada vez entran menos aportantes y hay más demandantes. Una pirámide al revés. Cuando el Gobernador del Banco de España dice que entrará en déficit este año, no hace otra cosa más que decir la verdad y que para el 2020 o antes colapsará es también la verdad. Los que en verdad hacen daño a la gente son lo que no lo dicen sabiéndolo, lo que con palabras huecas intentan engañarnos sobre la situación real ¿Quizá para eludir sus responsabilidades y pasarlas a otros?

Hasta otra.

lunes 20 de abril de 2009

Moda Cantinflas,estilo Charlot

He de reconocer que me gustan los clásicos. Si uno se fija siempre vuelven. Aunque en ocasiones el regreso es un tanto ridículo.
Charles Chaplin creó un personaje, Charlot. Un entrañable vagabundo que nunca perdía su dignidad ni su compostura. Siempre se enfrentaba a las circunstancias sin perder un ápice de su orgullo, por muy desfavorables que fueran. Después de todo ese orgullo era lo único que tenía. Y al final reanudaba su camino con una sonrisa y confiando que al día siguiente sería mejor.
Mario Moreno creó otro, Cantinflas similar a Charlot. Casi se podría decir que era la mejicanización de Charlot. Reivindicaba el orgullo del "peladito", del pobre de solemnidad mejicano y la manera de enfrentar el futuro siempre en lucha y siempre con la esperanza de que todo irá mejor al día siguiente.
Tanto Chaplin como Moreno vistieron a sus personajes de forma estrafalaria, es de suponer que para generar hilaridad, pero también para demostrar que eran pobres de solemnidad. Zapatos dos o tres números más grandes, pantalones remendados y caidos y en ocasiones camisetas agujereadas. También sombreros a tono con la indumentaria y en el caso de Charlot un bastón que se convertía en un arma temible. Todo esto que en el cine es aleccionador e incluso didáctico, además de cómico, en la vida real es ridículo, cuando directamente patético. Estamos viendo zapatos puntiagudos, que alargan su longitud de forma desmesurada, con lo que parecen los de Charlot dos o tres números más grandes. Gente con los pantalones caidos o bien el puente de la entrepierna llega hasta medio muslo, lo que da la misma impresión. Eso sin contar los bajos arrastrados y raidos y el aspecto generalmente desastrado que la moda parece imponer. Naturalmente el aspecto de mendigos de diseño es muy caro y entraríamos en otro tema, pero ¿por qué? ¿a qué fin quieren que parezcamos clochard de cualquier puente del Sena? La verdad es inexplicable (o se explica demasiado bien) el afán destructivo de las modas. Si alguien va bien vestido su aceptación y autoestima suben, puede que incluso el nivel de exigencia hacia los demás. Si vas en plan mendigo, aunque sea de diseño ¿qué puedes exigirle a los demás si no te lo exiges a ti mismo? Es como si se quisiera que la gente adoptase un aire primero conformista y luego servil. No debería ser así, pero lo parece. Sobre todo porque ninguno de esos Charlot de saldo que vemos tienen un gramo de la dignidad y el orgullo de Cantinflas o Charlot.

domingo 5 de abril de 2009

Atado y bien atado

En el año 333 a.C, Alejandro Magno se dirigía a conquistar Persia. Tras someter a Frigia se encaminó hacia la localidad de Gordión, donde se conservaba un nudo que la tradición y la leyenda, le daban un significado especial. Según ambas, el que lo deshiciera conquistaría Asia. Alejandro simplemente desenvainó su espada y lo cortó.
Esto viene a cuento de lo siguiente. Dicen que Franco, en su agonía final, llegó a decir sobre el futuro que todo estaba atado y bien atado. Realmente es dificil saber si fue él o alguien de su entorno, pero lo que es seguro es que tanto en un caso como en otro seguramente lo deberían de pensar. Sin embargo llegó un simple funcionario del movimiento, que ni siquiera había salido de España en su vida y con la ayuda de algún jerarca, desataron lo que creían estaba bien atado... ¿Seguro que lo desataron? Yo siempre he tenido mis dudas. En un país, donde los poderes fácticos no responden a cuestiones patrióticas o de Estado (usando un galicismo), es difícil creer que todo no estuviera programado. Si uno observa quienes estaban en el poder económico y político en los 50, 60 y 70, y los que hay ahora, se llega a la nada halagüeña conclusion de que o son los mismos o son sus hijos... ¿Realmente ha cambiado algo? Ni lo más mínimo, simplemente se adaptaron. Sabían lo que iba a pasar, cogieron a un tonto útil que dió la impresión, y él mismo se lo creyó, de que hacía una reforma que permitía superar la dictadura y... a vivir.
Ahora 34 años después de la muerte del dictador, todo da la impresión de que el régimen da boqueadas de agotamiento. Intentan por todos los medios silenciar a quien protesta, imponen una dictadura peor que la del innombrable: aquel que no está de acuerdo, no recibe dinero, va al paro, no trabaja, pasa hambre. El problema es que los que protestan, los que dan voz a la disidencia, son justo los que no necesitan el dinero público, el dinero de las subvenciones, dinero con el que se encadena a los nuevos esclavos, que ni siquiera saben que lo son. Pero a fin de cuentas tarde o temprana alguien desenvainará la espada, cortará el nudo y conquistará Asia.
Hasta otra.

jueves 26 de marzo de 2009

Cuando callan las trompetas

La Batalla de Hürtgen Forest, probablemente fue la más feroz y desesperada librada en el Frente Occidental en la II Guerra Mundial. Entre el 19 de septiembre de 1944 y el 10 de febrero de 1945, en apenas 129 kilómetros cuadrados, norteamericanos y alemanes se batieron con denuedo. El Primer Ejército de los Estados Unidos sufrió 33.000 bajas y los alemanes entre 12 y 16.000. De hecho los últimos MIA del ejercito americano localizados en Europa lo fueron en este bosque. Lo más triste del asunto es que hoy nadie recuerda esa batalla, oscurecida por la más famosa de las Ardenas y la resistencia de la 101 División Aerotransportada en Bastogne.
Es en este escenario donde se desarrolla esta película del director John Irvin (La colina de la Hamburguesa). El soldado David Manning (Ron Eldard) lo único que desea es volver a casa de una pieza. No es cobarde, simplemente hace lo necesario para cumplir con su deber sin meterse en líos. Tras perder el contacto con su unidad, intenta alcanzarla con un camarada gravemente herido. En un alto, él le ruega que lo deje y así lo hace. Al alcanzar a los suyos descubre que es el único superviviente de su pelotón e intenta que lo declaren baja psiquiátrica. Sin embargo su capitán le asciende a Sargento y lo pone al frente de los relevos. A partir de ese momento se da la transformación del Soldado renuente a cumplir con su deber al héroe. Y eso es lo que hace a esta película curiosa en los tiempos que corren. En lugar de alabar la irresponsabilidad y la falta de compromiso muestra que el camino correcto es justo el más impopular. Al final el propio Manning, ya Teniente a su pesar y herido, es llevado por uno de sus hombres por el mismo camino que él llevó a su camarada. Irvin no muestra si sobrevive o no. En cualquier caso si muestra que el compromiso es el camino a seguir. Por muy duro que sea.
Otro día más.

jueves 19 de marzo de 2009

Desinformación. Desprestigio

No suelo ver la caja tonta, pero a veces para hacer algo de tiempo la enciendo. El otro día dio la casualidad de que estaban con una especie de "tertulia" en Tele 5. Hablaban de la nueva temporada de un reality: Supervivientes. Empezaron a presentar los "concursantes". Salvo uno todos eran personajes sin oficio ni beneficio. Lo único que habían hecho en la vida era presentarse a concursos, haberse acostado con alguien o haber aparecido en algún escándalo. Si hay alguien que le interesa, estupendo, pero no veo por qué han de pasear sus miserias y golferías en público. Sin embargo el asombro no hizo sino aumentar cuando resulta que además iba a haber un debate sobre lo que iban a hacer en la isla donde los dejarían tirados (es un decir) durante una temporada. Eso ya fue el remate. ¡Un debate! ¿Sobre qué?. La cuestión es que no sólo éste programa, es que son más. En muchos canales de televisión (los públicos los primeros) resulta que salen "tertulias", "debates", lo que sea,... donde golfos/as, pendones varios y gente de oficios intangibles (como que no tienen), salen despellejandose los unos a los otros, muestran sus miserias e incluso compiten por ver quién ha sido la primera (o el primero) en acostarse con fulanit@. ¿Y eso son debates? ¿Eso son tertulias?. Ni mucho menos. Los auténticos debates se los hurtan a la gente a base de distraerlos con conversaciones de verduleras que no tienen ninguna importancia, que no son lo que realmente pueden influir en la vida de las personas. Así roban a la gente la capacidad de pensar, de criticar al poder, de pedirle cuentas... eso es lo que se busca y eso es lo que se consigue. Después de todo, con la que está cayendo ¿Alguien ha visto que persigan a gorrazos a un sindicalista o a un político? No, ni lo veremos. La gente está anestesiada viendo las aventuras de los modernos pícaros, al servicio del poder. Aunque no lo sepan.
Hasta otra.

martes 17 de marzo de 2009

Desinformación. Hablar sin decir nada.

Durante el juicio del 23-F, uno de los acusados era un Coronel de los Servicios de Inteligencia. El tipo contestaba con pelos y señales a todo lo que le preguntaban, pero luego al analizar las contestaciones resulta que no había dicho absolutamente nada... .
Algo parecido tenemos con nuestros políticos y la gente, que al menos en teoría lidera la sociedad. Todos hablan mucho. Todos lo hacen de tal modo que parecen religiosos dando sus sermones o sus predicaciones. Es de suponer que con el ánimo, avieso, de que creamos que siempre dicen la verdad y son fiables. Sin embargo es difícil creerles. Les falla el que casi siempre leen. De manera cansina, monótona, aburrida, como autómatas. Se nota que ni ellos se creen lo que dicen. No le ponen alma al hablar. ¿Cómo va a creerles la gente? Al menos aquel Coronel captaba la atención de sus interlocutores y sólo se daban cuenta cuando leían sus declaraciones más detenidamente. Quizá tomo clases de arte dramático, además de oratoria. Algo que Hitler hizo de un actor de la época. Y tampoco decía nada, pero engañó a la nación más culta de la época. A nosostros se ve que es más fácil engañarnos.
Hasta otra.